domingo, 18 de enero de 2009

UNA LÁSTIMA, en Apurímac adolescentes se embarazan por S/.100

Una nota muy triste pero que evidencia la realidad social y cultural de nuestra región. No digo más, sólo lean la nota de El Comercio del 18 de enero de 2009.

En Apurímac muchas adolescentes se embarazan para cobrar S/.100

Por Iana Málaga.Unidad de InvestigaciónLa pobreza --cuando es distante y estructural-- puede imponer distorsiones crueles a los programas sociales. Eso parece estar sucediendo con Juntos. En la pequeña, alta y fría Apurímac hay mujeres que se embarazan para poder recibir los S/.100 mensuales que asigna el Estado a las familias de bajos recursos. Este Diario estuvo allí y descubrió que en los distritos donde se aplica el programa algunas mujeres no solo se embarazan para percibir este monto, otras lo hacen para que no se les corte el beneficio.

Este programa social se inició hace cuatro años y consiste en la entrega de un subsidio mensual de S/.100 en efectivo a familias que viven en extrema pobreza, con la condición de que las madres envíen a sus hijos e hijas a la escuela y ellas se comprometan a participar en programas de salud, nutrición y educación.

Por lo general, el programa entrega el dinero a través de las oficinas del Banco de la Nación a madres gestantes o que tengan hijos menores de 14 años, aunque también este beneficio se puede otorgar a padres viudos o los abuelos que mantienen el hogar. Es decir, sin importar el número de niños que tengan, las mujeres reciben S/.100, siempre y cuando el menor de sus hijos no cumpla los 14 años. Por eso es que a muchas les puede convenir volver a salir encinta antes de que se les anule el incentivo.

Lo preocupante es que la falta de difusión del programa ha hecho que en Apurímac existan adolescentes que se han embarazado para buscar este soporte económico, pero luego se han dado con la sorpresa de que Juntos no beneficia a menores de edad, mujeres sin DNI o indocumentadas.

"Hemos recibido varias cartas de jóvenes que nos solicitan recibir los S/.100 mensuales, pero lamentablemente no cumplen con los requisitos", dijo a El Comercio Alejandro Pozo, coordinador regional de Juntos en Apurímac.

TEMPRANA ESPERA

Glicerina Pichiltua, presidenta de Juntos del distrito de Kishuará, sostiene que en su comunidad hay un alto rango de adolescentes y jóvenes entre 15 y 18 años que conscientemente se embarazan y luego buscan ser beneficiarias de Juntos. "Muchas de ellas son muchachas que tienen relaciones sexuales con un amigo, pero luego se vuelven madres solteras", comenta la líder de su localidad encargada de monitorear todas las actividades del programa.

De hecho, los encargados de algunos establecimientos de salud en la región también han percibido que precisamente en las zonas donde llega el programa Juntos hay un alto índice de embarazos de adolescentes.

"Cuando llegué a la comunidad hace 8 meses, encontré a 39 gestantes. De este grupo 3 eran jóvenes entre 12 y 19 años y la mayor de ellas acababa de ser nombrada beneficiaria de Juntos", dice Eduardo Olivera, médico del puesto de salud de Champaccocha, localidad a 18 Kms de Andahuaylas. Como Olivera explica, una cifra de 3 adolescentes gestantes es bastante alta para una zona donde apenas existen 420 mujeres en edad fértil.

Asimismo, Juan Carlos Ramírez, director del Hospital de Tambobamba, refiere que durante el 2008 en este centro de salud se atendieron 25 partos, de los cuales 5 (el 20%) eran de adolescentes. "Otro problema es que muchas de estas jóvenes no vienen a sus controles prenatales. Eso aumenta las posibilidades de sufrir graves problemas de salud durante su embarazo", indica.

¿Y por qué una menor buscaría recibir el apoyo de un programa social con insistencia? Ana María Yánez, directora del Movimiento Manuela Ramos, institución que busca mejorar la situación de las mujeres, responde que esos casos se deben al alto grado de machismo que persiste en las zonas rurales y al hecho de que a muchas jóvenes no se les permite continuar estudios secundarios. Entonces, al recibir este incentivo, las adolescentes se vuelven independientes a temprana edad y tienen un soporte económico pese a que muchas veces sus parejas no les permiten trabajar.

También hay un hecho que es importante resaltar. Salvo algunas excepciones, Juntos puede incluir a menores en estado de abandono. Como sucede con la adolescente NC de 16 años que reside en el distrito de Pacucha, quien en el 2007 quedó embarazada luego de ser violada por su vecino. Y hoy su padre, un hombre alcohólico, le exige que se case con el agresor. Por eso, al enterarse del caso, los promotores de Juntos de esta localidad han dado cuenta del problema a la oficina del programa en Lima para que la muchacha pueda recibir S/.100 mensuales para criar a su niño.

AÑOS QUE PESAN

Pero no solo las más jóvenes buscan embarazarse. Lo mismo hacen mujeres adultas que ya tienen varios hijos. Juana Sullca es una mujer de 41 años, pero parece de 60. Su aspecto delata la cantidad de partos que ha tenido a lo largo de su vida. Hace 20 años esta madre del distrito de Mara dio a luz a su primer hijo y hoy está a la espera del octavo, luego de un paréntesis de más de dos años.

"En el 2007 me enteré que Juntos beneficia a familias en extrema pobreza, pero recién hace 6 meses me incorporé al programa tras obtener mi DNI. Luché por recibir este apoyo económico porque así puedo comprar comida y útiles escolares para mis niños", explica en quechua esta campesina que admite que volvió a salir embarazada "por descuido".

Según Haydee Flores, obstetriz de la microrred de salud de Haquira y Mara (distritos aledaños de Apurímac que en conjunto tienen alrededor de 17.000 habitantes), Juntos llegó a esta zona en el 2006 y en ese período se atendió a 444 gestantes. Pero un año más tarde esta cifra aumentó a 460. Flores cuenta que la mayoría de estos embarazos correspondía a mujeres con alto riesgo para su salud de salir nuevamente encinta, por tener entre 35 y 40 años o más de 3 hijos. "Gracias a un minucioso control nos dimos cuenta de que estas madres eran las beneficiarias de Juntos. Ellas habían vuelto a concebir luego de un largo paréntesis de cuidarse, porque sus hijos menores estaban en el límite de edad --entre 12 y 14 años-- y temían que se les cortara los 100 soles", señala.

Margot Córdova, jefa de la mencionada microrred, advierte además que este fenómeno aumenta las probabilidades de que surjan casos de muertes maternas. "En varias ocasiones hemos convocado a las autoridades por estos casos, pero no nos apoyan. Para colmo, una organización de mujeres nos censuró porque alegaban que no les dábamos a las mujeres mayores la oportunidad de tener hijos", afirma.

A pesar de estos inconvenientes, Margot Córdova indica que en el 2008 la microrred realizó grandes esfuerzos para disminuir el índice de embarazos en la zona. "El año pasado aumentamos el número de charlas de planificación familiar en las comunidades y así logramos que los casos de mujeres gestantes se redujeran de 460 a 416", señala.

Es probable que esta leve disminución también se deba al hecho de que, a medida que los promotores de Juntos han ampliado la información sobre el programa, muchas mujeres toman conciencia de que la ayuda solo es de carácter temporal.

Según la norma, Juntos entrega S/.100 mensuales a cada familia por un lapso de 4 años. Pasado este tiempo, se evalúa si el grupo superó el nivel de pobreza en el que se hallaba sumido antes de recibir el apoyo. Si alcanza ese objetivo, la familia es retirada del programa, o en caso contrario vuelve a ser incorporada.

Aunque por el momento en Apurímac no existen familias que tengan más de 4 años en el programa, muchas beneficiarias esperan seguir recibiendo el incentivo de Juntos por más tiempo. "Se comenta que en algún momento varias mujeres dejaremos de recibir este dinero. Esperamos que no sea así pues los S/.100 apenas alcanzan para comprar ropa y comida para nuestros niños", dice Esther Huamán, una madre de 35 años del distrito de San Jerónimo de Andahuaylas que está embarazada de su cuarto hijo, pero ha sido abandonada por su pareja.

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