lunes, 27 de octubre de 2008


Mollebamba

Oh Mollebamba, hoy te recuerdo con el alma y el corazón,
porque de niño formaste mi ilusión,
cantando una canción,
bailando con devoción.

Hoy recuerdo tus praderas de suave fragancia,
donde cobijé mi infancia
y hoy a la distancia, doy voces al viento, sin complejo,
con perseverancia, que siempre se adornan de tu inmortal fragancia.

Cómo no recordar de tus corridas de toros,
de esa afición y su coraje,
de su bravura y su linaje.

Que decir de tu chacarero,
del inmortal camino y sus andanzas,
de sus sentimientos y sus remembranzas.

Como no cantar tu huaylía, un rito de eterna simpatía,
bailo con melodía, con marcha candorosa,
con angelical ternura, con fuerza definida.

Por eso, al recordar mi hermosa tierra
donde se abren surcos día a día
cuyos campesinos preñan la tierra con alegría,
es que puedo llevar en mi vida tu sonrisa dichosa,
porque solo así la vida es más hermosa, mi Mollebamba.

De San Antonio - Texas - Estados Unidos, un abrazo a todos.

Nico Suarez Guerrero.

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